domingo, 8 de mayo de 2016

A ti. Que nunca leerás mis cartas.

A ti, al gran amor de mi vida. A la única persona que podría destruirme en mi totalidad. A la única que lo hizo.
Aún con todo mi pesar, a día de hoy, he de reconocer que te recuerdo en cada latido y ¡como dueles!. Muchos días me pregunto si te acordarás de mi, si me seguirás odiando o si tu también quisieras volver a ese tiempo en el que aún existía un nosotros.
Jamás pensé que se pudiese amar tanto alguien. Tampoco que pudiese doler tanto. Mucho menos que fuese para siempre.
Tengo un baúl lleno de cartas donde te recuerdo, donde te digo todo lo que aún siento, donde te pido sin esperanza alguna que vuelvas, que por favor, volvamos para ser siempre. Que me devuelvas los amaneceres.
Espero que nunca nadie sepa lo que es sentir tu ausencia. Espero que nunca nadie, sepa lo que es que alguien arranque un pedazo de tu alma y se lo lleve. Que nunca sepan lo que es nunca más poder encontrar a alguien con quien ser por completo tú. Extrañar el mero hecho de sentirte a mi lado.
A ti. Que nunca leerás mis cartas. Te pido que vuelvas.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Deshumanizado

El mayor de mis miedos no es quedarme sola, no es perder al amor de mi vida, ni siquiera perder a mis seres queridos.
Mi mayor miedo es levantarme una mañana y no reconocerme a mi misma. Llegar un día en el que no sienta nada, no encuentre una pizca de felicidad completa. Mi mayor miedo es quedarme para siempre asumida en tristeza, que no sienta ni padezca, que no quiera volver a salir de casa, que llegue un momento en el que el dolor me consuma por completo y acabe con todo lo que soy.
No quiero dejar de quejarme por todo, no quiero dejar de ilusionarme cuando mi madre me dice que hay pizza, no quiero que deje de importarme si las cosas me salen mal, no quiero dejar de reírme cada vez que me caigo andando, no quiero dejar de estar cabreada por las mañanas con el mundo porque me ha despertado el despertador, no quiero dejar de ir corriendo a contarles a mis amigas mi día, no quiero dejar de comer como una posesa, no quiero dejar de salir a caminar bajo la lluvia, ni de leer poesía por las noches. Me niego en rotundo a dejar de llorar a la mínima porque soy demasiado sensible. Quiero que los abrazos de la gente me llenen de ternura y seguridad y dejen de romperme, quiero ir por la calle con mis cascos pensando que mi camino es un videoclip. Necesito volver a creer que nunca es el final si no acaba bien, no quiero que nunca me falten las fuerzas ni me rinda porque nada es imposible. Me pido a gritos no dejar jamas de luchar, sentir siempre que aunque todo se fue a la mierda me deje la piel en ello. No quiero dejar que de caer al suelo y cuando no puedo levantarme quedarme mirando las estrellas. No quiero jamas dejar de quedarme dormida en todas partes porque me encanta, ni perder mi espíritu aventurero. Quiero seguir viendo una gran foto en lo mas insignificante, seguir creyendo que puedo salvar el mundo de nosotros mismos,
No quiero levantarme nunca mas con la sensación de haber perdido un pedazo de mi. No quiero que todo el dolor que guardo dentro acabe por completo conmigo y en pleno uso de mis facultades, deje de saber quien soy. No quiero dejar que todo lo que tengo dentro me deshumanice porque empiezo a dejar de verle el sentido a todo aquello que antes hacía que me levantase cada mañana y mis gritos en silencio empiezan a exteriorizarse mientras mi corazón se convierte en piedra

martes, 24 de junio de 2014

Tanto hablar del fin

Hoy, por fin, me decidí a recoger tus cosas. todas y cada una de ellas. Las guarde en una bolsa corriente para fingir, así, que solo era una bolsa más, que no significaba nada para mi pero... las cosas nunca son tan fáciles.
La encerré en lo más profundo del armario para no sentir dolor alguno, con la esperanza de que todo lo que guardaba en ella dejasen de gritar los miles de sentimientos que se hallan dentro y poder dormir por una noche más de dos horas.

La gente no entiende esta estupidez, dicen que con ello no lograre nada pero ellos no viven con un corazón roto. No son capaces de entender que un amor de tantos años y tanta tralla pueda quererse alejar de uno mismo, que se desee realmente olvidar pero ellos no tienen que vivir sabiendo que no volverás, que las miles de canciones que antes me hacían sonreír mientras las cantaba ahora solo provocan el mayor de los llantos.
Que perdí mi última batalla y ya no quedan contraataques para convencerte de que nuestra guerra era lo que me mantenía viva. Que amargo sabe el amor cuando sus labios besan a otra y su sonrisa ya no es tuya, ¿verdad?.
Pintaste mi vida como 'La vie en rose' y ahora el mundo se me esta viniendo encima.

¿Dónde quedaron nuestros días de gloria?. ¿Nuestros besos eternos que lograban cortar la respiración hasta al señor que pasaba a nuestra vera recordando una vez más lo que es amar a una persona para siempre?. ¿Puede ser cierto que, realmente, estos eran nuestros últimos resquicios de sol?, ¿qué me avisaste y yo preferí seguir siendo viejo, ciego y loco amor descarriado que dejaba cicatrices sin darse cuenta?.
Te escapas entre mis manos y mientras a ti te crecen las alas, a mi me las arrancas por última vez. Nos hemos querido tantas veces que se me ha olvidado lo que es una vida sin ti. Tengo la cara resquebrajada de llorar como una descosida por alguien, a quien en verdad, no puedo reclamar nada y a quien tampoco le importa ver este dolor.
Se me había olvidado lo que era el dolor cuando es por amor. Como quema y despezada cada parte de uno, creando la mayor de las agonías. Tus cielos azules acaban desapareciendo y con ellos la propia luz. Podrías girarte y mirar las estrellas pero en ese momento no quedan ni farolas que alumbren tu eterna oscuridad. Desearía no haberte conocido nunca, olvidar ese mes de Septiembre de hace 5 años y todo lo que cambiaste en mi. Me hiciste mejor persona, cierto, pero por borrar todo este dolor pondría mis manos en el fuego y las dejaría arder.
Cada vez que pasas por mi mente me prometo que día a día iré a mejor, poco a poco. Voy mejorando, has pasado de oprimirme el alma a cada milésima, a cada minuto. Vivo con eterno a salir y encontrarte en mi portal, una vez más. ¿Qué has hecho con mi alma indestructible?, yo que prometí nunca volver a romperme y aquí me ves, incapaz de pronunciar tu nombre sin desear que las mismísimas fuerzas del averno me traguen. Cada vez que intentas hablar conmigo haces que todo mi esfuerzo se venga abajo. ¡Sal ya de aquí!. ¡Déjame salir de esta!. ¡¿Acaso no ves que si lejos de ti me cuesta respirar, a tu lado rozo la muerte?!. ¡¿ De verdad no puedes ver que no puedo mantener contacto alguno contigo sin desear morirme porque no volverás?!.
Es gracioso, mi vida consistía en estar contigo y ahora, rezo sin creer en un dios para que seas un vago recuerdo.
Siempre dijo 'tanto hablar del fin que ahora a penas duele', yo veo el fin después de tanto hablar y me duele más de lo que jamás me contaste.
Vi esa inmensa cama de 90 que antes de la guerra nos parecía pequeña para tanto amor. Se quedó gélida y dos centímetros ahora eran como dos kilómetros en los que no nos encontrábamos nunca más, ni el uno al otro, ni el uno a si mismo. Pasamos de ser la piedra con la que quisimos tropezar al fantasma de nuestras pesadillas. A dejarnos de lado en nuestras peores noches. Sigo siendo quien bajo la luna para ti pero tú ya no lo ves. Eramos indestructibles...
Podría odiarte por irte pero no puedo y por más que luche ya no hay vuelta atrás. Nunca te irás pero tengo la vana esperanza de que con el paso de las estaciones, una primavera, el dolor solo sea una enorme cicatriz que muestre que un día exististe y durante cierto tiempo, estuve totalmente completa y que querer tuvo un significado.

martes, 25 de marzo de 2014

Mi querido insomnio

Que inspiración más oportuna la de las 3 y 11 de la mañana pero ella es una musa, no entiende de franjas horarias, no entiende de insomnios.
Como te desvela en la oscuridad y frialdad de esta noche en la que el edredón nos asfixia.
Por más vueltas que de en mi cama no encuentro la postura, mis ojos nunca acaban de cerrarse, mi piel no entra en calor y con los pies fríos no se puede dormir.
A veces, es como si una presencia helada me abrazase por detrás de la silla y apoyase sus gélidas manos sobre las mías, para que me de cuenta de que esta ahí, observando letra por letra lo que escribo mientras poco a poco me voy congelando yo también.
No se si será el frío que se cuela por las máas remotas rendijas de la ventana o realmente será que has venido a verme esta noche para torturarme un día más con tu ausencia.
¿Qué más te dará dejarme dormir tranquila una noche? ¿acaso piensas que en tan solo una noche podría olvidarte?. ¡Suficiente tortura es ya la de acostarme casa noche en una cama de uno, con complejo de dos, soñar contigo aún a sabiendas de que al despertar... no estarás a mi lado!
Que dura la realidad de que mi musa sea mi gran amor y amante. Que crueldad la de que absorbas mi mente de noche y de día. Que de ti nazcan mis más negros miedos y al mismo tiempo des luz a mi habitación cada mediodía. Teniéndote a ti ¿quién necesita idus de marzo? ¿qué necesidad ven en usar aún la cicuta como uno de los más letales y dolorosos castigos?. 
Teniéndote a ti, espina y rosa, el miedo a que me mates solo es una bendición.
Déjame regocijarme en tu perfume y mátame lentamente cortándome la respiración como un último aliento en un beso.
Déjame dormir esta noche para poder demostrarte cada día que me dejes seguir en pie la piel que me dejo en cada uno de los pasos que doy por ti.